Catorces
¿Para qué sirve el amor, para qué sirve el lamento?
Si los días pasan, la felicidad es efímera,
las personas siguen rondando esta amarga soledad...
Si cada 14 de febrero vas a seguir con la misma rutina de cicatrizarte el corazón,
cantando esa triste canción mientras admiras como los demás bailan,
con los brazos alzados, tragándose las lágrimas y mordiendo la traición.
Para qué salir a festejar si estoy cómoda acá adentro,
conmigo y mi dolor.
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