Música.
Ven, a la Congregación del dolor,
donde los muertos no bailan
sólo encuentran la poción
que beberán en esta noche de puro rencor.
Silban y cantan,
dan vueltas alrededor de una hoguera
hecha de huesos y amor.
Ven y mira la bella escena,
de tiempo y descontrol,
porque hoy todos somos parte de la salvación olvidada de Dios.
No hay más hermosa sensación que quemarnos el alma,
que fumarnos el ardor,
de posponer la canción que habla de deberes y ordenes.
¡Hey señor!, nosotros no somos la maldición de los perdidos
sólo celebramos la venida del verdadero mesías
aquel genio embotellado
y encadenado a una eterna ironía,
comiéndose su propio miedo y
escupiendo los restos, el cadáver del silencio.
No nos queda más que saltar y gritar
el nombre de él,
el nombre de él.
donde los muertos no bailan
sólo encuentran la poción
que beberán en esta noche de puro rencor.
Silban y cantan,
dan vueltas alrededor de una hoguera
hecha de huesos y amor.
Ven y mira la bella escena,
de tiempo y descontrol,
porque hoy todos somos parte de la salvación olvidada de Dios.
No hay más hermosa sensación que quemarnos el alma,
que fumarnos el ardor,
de posponer la canción que habla de deberes y ordenes.
¡Hey señor!, nosotros no somos la maldición de los perdidos
sólo celebramos la venida del verdadero mesías
aquel genio embotellado
y encadenado a una eterna ironía,
comiéndose su propio miedo y
escupiendo los restos, el cadáver del silencio.
No nos queda más que saltar y gritar
el nombre de él,
el nombre de él.
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